Dios pasaba por un lugar lleno de espigas. Entonces, le dijo a una de ellas:
— Estás destinada a grandes cosas.
Un hombre que estaba en las cercanÃas, habiendo escuchado a Dios, pensó: esta espiga no la cortarán, se salvará.Pero, sucedió que vino la hoz y la cortó juntamente con las demás. Luego la machacaron y la molieron.
Viendo la situación, el hombre cuestionó:
— ¿Acaso no dijo Dios que esta espiga estaba destinada a grandes cosas?
Luego, siguió viendo lo que iba sucediendo. Que después de molerlo, la pasaron por el horno y parecÃa no estar destinada a nada importante.
Finalmente, la echaron en un molde y se convirtió en una hostia. Luego fue llevada al altar y con la ayuda del sacerdote, se convirtió en el cuerpo de Cristo, el Hijo de Dios. De modo que, aquella espiga, por el sacrificio, llegó a la grandeza.
Normalmente nos dedicamos en la vida a un sin fin de cosas que tienen significado para este mundo. Y, a quien se dedica a cosas mayores, les dicen "que está loco". Es lo que decÃan de Jesús. Pero Jesús, amplÃa su horizonte y se propone a cumplir la Voluntad de Dios, su Padre. Nosotros también estamos llamados a cumplir la grandeza de la Voluntad de Dios nuestro Padre. Pero cumplir la Voluntad de Dios pasa, necesariamente, por el sacrificio, la entrega, la disciplina y el trabajo. Seamos empeñosos en el sacrificio y alcanzaremos grandes cosas.

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