Palabras de vida y luz para hoy, 10 de marzo del 2023

Somos «arrendatarios» de los bienes del Reino de Dios. Pero para cumplir con ese cometido, hemos de desarrollar en nosotros una personalidad agradable y simpática. Esto es posible pidiendo la ayuda de Dios constantemente y perseverando en tratar de mejorar todos los días. 

Con una personalidad agradable y simpática, será más fácil optimizar la administración de los bienes del Reino. No caeremos en el error de tener que creérnoslo que somos propietarios o de arrogarnos de tener los derechos sobre esos bienes. Esos bienes son de Dios y nosotros solamente somos sus administradores. Y, para administrar bien, hay que ser profundamente humildes. 

Entonces de nuestras manos brotarán las buenas obras: como la caridad, la misericordia, la bondad, el cariño, el afecto, etc. Para brindar esos bienes a los que lo necesitan no requerimos grandes cosas sino que aquellos ya los tenemos con nosotros. Por ejemplo: nadie es tan pobre como para no brindar una sonrisa; nadie es tan pobre, como para no poder dar afecto y cariño o como para no tener la capacidad de ayudar y ser compasivo. Por tanto, lo que se trata es de multiplicar los bienes que de Dios hemos arrendado lo más que podamos, para que cuando él nos llame nos diga: "bien hecho, hijo/a". Como dijo San Juan Pablo II: "tratad a todos bien, tratad siempre bien; tratad de tal manera bien, que Dios muy complacido os tenga que decir: muy bien". Que eso sea la finalidad de nuestra vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Publicaciones recientes

recentposts

Publicaciones aleatorias

randomposts