Un hombre me dijo, hoy en dÃa necesitamos añadir algo a los mandamientos de Dios. Yo le dije, eso no es posible. ¿Y dónde quieres añadir? Él contestó: Esa parte que dice: no desearás la mujer de tu prójimo. Yo continué: ¿qué quieres añadir allÃ? Él dijo: no desearás la mujer de tu prójimo "ni a tu prójimo" por si las moscas. Asà serÃa. Cada confusión que surge debido a las ideologÃas emergentes.
Una vez hablé con una feminista que insistÃa en que el aborto debÃa ser legalizado por el bien de la mujer. Pero, yo le expliqué que aborto no es otra cosa que matar, terminar la vida de una persona. Además, uno de los mandamientos de Dios es "No matarás". Luego, añadÃ: "cómo puede una madre puede matar a su propio hijo". Por tanto, matar está en contra del mandamiento de Dios.A menudo, en una sociedad adolescente todo queremos que sea a nuestra medida: no queremos cumplir plenamente los mandamientos. Somos como adolescentes que están en contra de toda obligatoriedad. Asà vamos inconscientemente asumiendo las dictaduras ideológicas que nos dicen: que ser varón o mujer es asunto cultural, o sea, que uno elige serlo; que se puede matar a un ser que no ha nacido aún, todo por considerarlo como si fuera un estorbo para el estudio, la realización o la conservación de la belleza.
En ese contexto, el creyente ha de ser firme como Jesús, que dice: "No he venido a abolir la ley y los profetas sino a cumplirlos". Por tanto, los que creemos en Jesús hemos de ser personas decididas, capaces de afirmar sus convicciones que brotan de la Sagrada Escritura. Por ejemplo: "hombre con hombre es abominación" y eso implica atenerse a lo que prescribe la ciencia, la biologÃa y la naturaleza; si la escritura dice "No matarás", simplemente hay que cumplirla a cabalidad, cueste lo que cueste. No podemos conducirnos en la vida como si fuéramos adolescentes, chiflados e idiotas, o como eternos muchachos viejos.

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