Los presuntos salvadores de hoy, especialmente en Bolivia, no son otra cosa que "lobos disfrazados de ovejas", por eso sus frutos son la violencia, la persecución, el robo, la destrucción de la cultura, la envidia, la mentira, etc.
Eso lo advierte Jesús, diciendo: "por sus frutos los conoceréis". Los bolivianos, en ese sentido, estamos llamados a despertar de ese letargo para comenzar a confiar en la capacidad del individuo y en la coherencia personal.
La coherencia de vida es siempre sinónimo de credibilidad en cualquier ámbito, porque al árbol se le conoce por sus frutos. Ojalá que nosotros también seamos coherentes con nuestra profesión de fe católica y cristiana, donde sea que nos encontremos.

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