Santa MarÃa Josefa, desde muy pequeña tenÃa cualidades de lÃder. En una ocasión, debido a la fiesta religiosa de su pueblo, las personas mayores se fueron de peregrinación a un Santuario que estaba en otro pueblo. Pero, ella, organizó otra peregrinación al templo de su pueblo, con todas las niñas, cantando y rezando, para que las niñas también tuvieran su propia fiesta religiosa. Un joven les ayudó para repicar las campanas.
Sin duda, se trataba de una niña llena de iniciativas y de un gran liderazgo que, ya siendo religiosa, fundó 66 conventos desde donde las madrecitas o hermanas de la misericordia servÃan a paralÃticos, enfermos graves, pobres, etc. Ella no fue otra cosa sino como una semilla que cayó en tierra fértil y dio frutos para el Reino de Dios por haber escuchado la Palabra de Dios y llevar a la práctica.Esa actitud entregada, de servicio a los necesitados, enfermos, abandonados, etc. hemos de copiar nosotros en nuestra vida. Dios nunca dejará de dar sus favores a quienes aman a sus prójimos, a quienes trabajan para ayudar a otros. Nosotros también procuremos servir a los demás más efectivamente, con optimismo y entrega, y los favores de Dios no llegarán.

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