Y María dijo: "Yo soy la servidora del Señor, que se haga en mí según tu Palabra". Tanto María como David son constituidos servidores del Señor Dios, pues ellos han sido "sustraídos de detrás del rebaño" para el cumplimiento de la voluntad de Dios.
Gracias a la disponibilidad de David y María, se realizó el proyecto de redención y salvación del género humano. Ese proyecto secreto de Dios, desde la eternidad, se ha revelado en Cristo, el Hijo de Dios, que nace en el pesebre de Belén. Por eso, María, dice de sí que es "la servidora del Señor", una mujer dispuesta a cumplir la voluntad de Dios, dispuesta a colaborar con Dios y su proyecto.Los hermanos jesuitas tienen un lema: "en todo, amara y servir" y santa Teresa de Calcuta tiene lo suyo, cuando afirma: "quien no vive para servir, no sirve para vivir". Pues, en un mundo donde todos quieren mandar, tener poder, dominar el mundo, nosotros hemos de dar testimonio de nuestra fe por medio de la práctica del servicio, como expresión genuino del cumplimiento del mandamiento del amor a nuestros hermanos y hermanas. El servicio nos permitirá cultivar en nuestro corazón la semilla de la paz, el amor, la felicidad, la sabiduría y el temor de Dios, para convertirlos en frutos de vida eterna. Así seremos verdaderos servidores de Dios.

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