Lo anterior, significa reconocer la autoridad de Dios en nuestra vida, pero una autoridad ejercida por amor y misericordia. Esa es la caracterÃstica de Jesús. El Buen Pastor conoce a sus ovejas y ellas la conocen. Esto atinge a un ejercicio por conocer.
Por ejemplo: Napoleón, para conseguir lealtad y efectuar una heroica hazaña, antes de acercarse a ciertos soldados, primero averiguaba sus nombres y luego les saludaba con cariño y aprecio pronunciando su nombre... De modo que el reto está en aprender a ganarse el corazón.
Otro ejemplo, como dice el dicho: "para pescar truchas hay que saber qué carnada prefieren las truchas". O sea, hay que conocer lo que el otro prefiere. No ser como ese hombre que se le ocurrió regalarle un cheque por alta cantidad de dinero cuando su esposa esperaba un buen ramo de flores en sus cumpleaños.
Esto quiere decir que cuando somos autoridad, cuando ejercemos poder, siendo empresarios, educadores, profesionales, padres o madres de familia, o sea, cuando estamos al frente de un grupo de personas, hemos de tomar en cuenta el Salmo 102: "el Señor sabe de qué barro estamos hechos, por eso no nos trata rigurosamente según nuestros pecados". Por tanto, la fórmula de vida cristiana es vivir de acuerdo con la misericordia y el amor del Buen Pastor.

No hay comentarios:
Publicar un comentario