Yo soy el Buen Pastor, Domingo 4 de Pascua, 21 de abril del 2024

"Yo soy el Buen Pastor: conozco a mis ovejas y mis ovejas me conocen; yo doy mi vida por las ovejas y la doy voluntariamente, nadie me la quita". Todos los bautizados "somos hijos de Dios y lo somos de verdad", y Jesús es el Buen Pastor de nuestra vida. Hacemos el bien en nombre del Buen Pastor, no en nombre nuestro. Y esto nos recuerda Pedro: "se nos pide cuenta del bien que hicimos, este hombre está sano por el nombre del Señor Jesucristo".

Lo anterior, significa reconocer la autoridad de Dios en nuestra vida, pero una autoridad ejercida por amor y misericordia. Esa es la característica de Jesús. El Buen Pastor conoce a sus ovejas y ellas la conocen. Esto atinge a un ejercicio por conocer. 

Por ejemplo: Napoleón, para conseguir lealtad y efectuar una heroica hazaña, antes de acercarse a ciertos soldados, primero averiguaba sus nombres y luego les saludaba con cariño y aprecio pronunciando su nombre... De modo que el reto está en aprender a ganarse el corazón.

Otro ejemplo, como dice el dicho: "para pescar truchas hay que saber qué carnada prefieren las truchas". O sea, hay que conocer lo que el otro prefiere. No ser como ese hombre que se le ocurrió regalarle un cheque por alta cantidad de dinero cuando su esposa esperaba un buen ramo de flores en sus cumpleaños.

Esto quiere decir que cuando somos autoridad, cuando ejercemos poder, siendo empresarios, educadores, profesionales, padres o madres de familia, o sea, cuando estamos al frente de un grupo de personas, hemos de tomar en cuenta el Salmo 102: "el Señor sabe de qué barro estamos hechos, por eso no nos trata rigurosamente según nuestros pecados". Por tanto, la fórmula de vida cristiana es vivir de acuerdo con la misericordia y el amor del Buen Pastor. 

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