Fátima, una joven de 23 años, se enteró de que su tÃa sufrÃa de un cáncer terminal en sus riñones. Los doctores habÃan dicho que, a menos se encuentre una donante de riñón, no podrá salvarse.
Ella, habiéndose enterado de la situación que preocupaba a toda su familia, sin reparo alguno, dijo:— Yo puedo donar uno de mis riñones.
Su madre le dijo:
— ¿Te das cuenta de lo que estás diciendo?
Ella contestó:
— SÃ, mamá. Me doy cuenta. Porque, según los médicos, una persona puede vivir con un solo riñón.
Fátima, estuvo dispuesto a dar de sà para que su tÃa viviera y que sus hijos tengan, al igual que cualquiera, la oportunidad de realizarse como personas.
La vida siempre es una oportunidad de realización. Por eso dice Jesús: "Yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia", aunque sus contrincantes —tras ser testigos de la curación del hombre que tenÃa la mano atrofiada en pleno sábado— tomaran la decisión de matarlo. Lo importante es, una vez más, promover la vida, protegerla y cuidarla en cualquier circunstancia, como lo hace Jesús.

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