Los médicos habÃan diagnosticado que el primer hijo de Diana y su esposo era autista. Ella se imaginó sobrellevando toda una vida cuidando de un hijo intelectualmente minusválido. Pero Diana no se dejó. Tomó la decisión de luchar para reajustar sus sueños y expectativas a las condiciones de su hijo.
Con el tiempo, comprendió que Dios estaba obrando un gran milagro en ella. Que el niño a quien se dedicaba era todo un angelito y que, con la ayuda de Dios, podÃa manejar sus preocupaciones, dudas, enojos y temores, respecto a él. Y asà fue.Luego, todo ese testimonio de la obra de Dios en su vida lo escribió en un libro que titula: "Fe inquebrantable". En ese libro habla de su experiencia para alentar a padres que tienen hijos con necesidades especiales y de cómo Dios comprende las tristezas ante los desafÃos de la vida.
Cuando una persona permanece abierto a los designios de Dios y está dispuesto a reconocer su presencia (como aquellos que quieren "tocarlo para sanarse" o como los espÃritus inmundos que confiesan ¡Tú eres el Hijo de Dios!), su vida cambiará de enfoque. Dios hará un milagro, transformando las preocupaciones, las dudas, el enojo y los temores, en oportunidades para amar más y mejor.

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