Un hombre del campo solÃa creer que si soñaba con un águila, entonces iba a tener buena suerte durante las actividades de la jornada siguiente. Pero, si soñaba con un burro o una oveja, ese dÃa no iba a tener suerte alguna.
Tal fue su creencia que una noche se durmió pensando en el trabajo que iba a buscar en una empresa. Pero, sucedió que esa noche soñó con un burro y, por tanto, no se mosqueó ni siquiera en salir a buscar algún trabajo. Y, asÃ, siempre que soñaba con un burro nunca se le ocurrÃa salir a buscar en qué trabajar. Entonces sucedió que la vida de su familia se hundió en la miseria.Al ver esa situación, un vecino suyo le preguntó:
— ¿Por qué siempre crees que asà como son tus sueños sucederán las cosas al dÃa siguiente?
Y el hombre contestó:
— Porque por medio de mis sueños, Dios me revela su voluntad.
A veces podemos comprender erróneamente el significado de la Voluntad de Dios. Si la Voluntad de Dios comprendemos asociada a nuestras propias supersticiones, corremos el riesgo de distorsionarla la verdad y, por tanto, la Voluntad de Dios. En ese caso, lo más probable es que en la vida siempre nos va a ir mal. Pero si comprendemos la Voluntad de Dios asociado a los grandes ideales de la humanidad, como el servicio, la solidaridad, la generosidad y el trabajo por el bien de los demás, entonces seremos como Jesús los grandes cumplidores de la Voluntad de Dios. A eso se refiere Jesús cuando dice: "Los que cumplen la voluntad de Dios, esos son mi hermano, mi hermana y mi madre". Por tanto, hacer la Voluntad de Dios es trabajar por el bien de los demás, o sea, trabajar para realizar las causas nobles y los grandes ideales en nuestra vida.

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