Dicen los médicos que a partir de los 40, comienza a declinar nuestra salud. Yo, cuando comencé a sentir un dolor que —inicialmente— pensé que era algo pasajero, no le tomé en cuenta. Fue como una bendición que recibà la visita de una señora, quien me habló de los beneficios de la chÃa.
Entonces, todas las mañanas, en ayunas, comencé a tomar tal como me lo explicó. ¡Santo remedio! Me calmaron los dolores progresivamente. Más o menos, en el lapso de un mes.En la vida hay personas que transportan sus saberes y también las bendiciones de Dios, que pueden ser en forma de recetas, consejos, palabras de aliento, informaciones, etc. Se parecen a Jesús, por quien "todo el mundo querÃa ser tocado y curado por Él". De ahà su fama. Pero, nosotros, también estamos llamados a transportar las bendiciones de Dios.
Si Dios no te encuentra con la jeta colgando o con la cara de suegra, al momento de ayudar o asistir a otros en sus necesidades, si sabes conservar la alegrÃa en las dificultades y amarguras de la vida, entonces habrás hecho bastante como para convertirte en una fuente llena de bendiciones. ¿Cómo llevas tú las bendiciones de Dios a los demás?

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