El calamar bizco vive en la «zona más oscura» del océano, donde apenas llegan los rayos solares. Tiene dos ojos extremadamente diferentes. El ojo izquierdo se desarrolla con el tiempo hasta ser dos veces más que el derecho.
Los cientÃficos que los estudian dicen que este molusco usa su ojo derecho para mirar hacia abajo, a las profundidades más oscuras; mientras que el ojo izquierdo lo usa para mirar hacia «arriba», hacia la luz del sol. Esto es, sin duda, algo insólito.Nosotros también tendrÃamos que tener en el ámbito espiritual dos ojos más o menos parecidos. Uno para mirar nuestras propias oscuridades, y otro para mirar siempre «arriba», o sea, a Dios. Asà no perderemos nunca la perspectiva de Cielo. Eso ocurrió con la mujer pagana, la sirofenicia que, sin perder la perspectiva de Cielo, le dice a Jesús: "ciertamente los cachorros que están debajo de la mesa comen también las migajas que hacen caer los hijos". Por lo que le dijo eso, Jesús expulsa el demonio y le devuelve la dignidad.
Es verdad que vivimos en el mundo y dependemos de él, pero mantengamos nuestra mirada puesta en las cosas de «arriba», asà como ocurrió con aquella mujer. Entonces seremos objetos del amor, la bondad, la misericordia y la compasión de Dios. Y el amor de Dios nos hará dignos hijos/as suyos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario