Tres son los males que corroen el alma del ser humano: la arrogancia del presumido, la autosuficiencia del que no necesita de nadie y la autojustificación del perverso. Los tres males conducen a la persona a ser soberbio. Y la soberbia es la virtud del ángel caído, según la tradición cristiana.
Jesús presenta a dos personas que van al templo: el fariseo que se autojustifica delante de Dios y el publicano que implora piedad por ser pecador. El primero no consigue el perdón, el segundo sí. ¿Quieres ser perdonado por Dios? Imita la actitud del publicano y Dios te perdonará, porque sólo por medio de la humildad es posible conseguir la compasión de Dios y el perdón.Por eso dice el apóstol: "doblo mis rodillas ante Dios" para recibir la gracia, el perdón y la misericordia. ¿Eres colérico, renegón, testarudo, flemático, fosforito, flojo? Dobla tus rodillas ante Dios y adóralo en espíritu y verdad. Él, que es compasivo y misericordioso, te hará bueno y digno delante de Él.

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