Pareciera que eso ya lo sabía Jesús y, por eso, se manifestó a la mujeres... Les dijo: "no tengan miedo. Díganles a mis hermanos que vayan a Galilea y allí me verán". Entonces, ellas, llevaron la Buena Noticia de la Resurrección y nos llegó hasta nosotros.
Con la resurrección sucede en nosotros los creyentes como ocurre con un partido de futbol, donde sufrimos hasta el último minuto si nuestro equipo gana aunque sea por la mínima diferencia. Pero si es en diferido, sabiendo que ya hemos ganado, estamos tranquilos. Con la Resurrección ya nos hacemos partidarios del equipo ganador, pues Jesús Resucitado ya venció a la muerte.
Por tal motivo, hemos de estar felices y alegres que nuestro triunfo es un hecho con el Cristo Resucitado sobre la muerte y el pecado. Él resucitó para que nuestros pecados queden borrados para siempre y para reconocer que hay en nosotros una fuerza más fuerte que la muerte. Esa fuerza es la fuerza de la Resurrección.

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