Sin embargo, la sensibilidad y la dulzura de una mujer puede conducir a una fe muy grande. Se necesita una sensibilidad enorme para confiar en alguien valioso como el Maestro, Jesús. Por eso éste le habla de su nombre y le confía la misión de comunicar su resurrección a sus discípulos.
Nosotros, también, al igual de Magdalena, acojamos con sensibilidad el mensaje de la resurrección para comunicarla con alegría en todos los servicios que cumplimos al interior del trabajo, del hogar, la institución, la organización, la empresa, etc. Porque la resurrección de Jesús es nuestra fortaleza. Por tanto, no dejes de orar; pelea por lo que Dios te dio y ¡mantén el norte! con la fuerza que brota de la Resurrección de Señor.

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