La creatividad. En la historia: ¡mamá, me voy a Chicago! El niño comprendió que ha de ser más discreto y creativo; nada mejor que utilizar Chicago. Y la gente irrumpió en carcajadas. Así que, ¡benditas sean esas lentejas! Pues, gracias a ellas, el niño se llevó toda la atención y la sonrisa de la gente. Si Cristo ha resucitado, nos dio el Espíritu Santo, en Él hemos sido bautizados, grande ha de ser nuestra alegría. Es más, el testimonio que demos a los demás ha de notarse, como en Pedro, porque este se sentía lleno del Espíritu de Cristo Resucitado, razón de su alegría. Co esa actitud quedan superados todos los miedos, dudas, incertidumbres...
El valor de vivir la vida. De ahí la determinación de Jesús: "Yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia" es una palabra motivadora para vivir con alegría nuestra fe católica y cristiana, ya que estamos respaldados por Cristo Resucitado. Por eso dice Pedro: Él es "Pastor y guardián de nuestras vidas". ¿Si Cristo está con nosotros, qué puede ser más fuerte que Él? Por tanto, hemos de darle vida a la vida, al pensar, al escribir, al caminar, al trabajar, al cantar. Alegrarse para alegrar. Vivir para contagiar vida. Así que, ¡benditas sean esas lentejas! Pues, gracias a ellas, el niño se llevó toda la atención y la sonrisa de la gente.El sentido del humor. Tener el sentido del humor, es una de las bendiciones más grandes que Dios ha dado al ser humano. Recuerdo yo que un hermano, cuando estábamos comiendo frijoles, nos enseñó su sabiduría: "los porotos son como los malos amigos: sólo hablan por detrás". Todos entendimos la lección. Es verdad que tenemos muchas urgencias en la vida, pero también es necesario asumir esos afanes, ocupaciones y urgencias con un sentido de humor que hace que la vida sea más ligera y más entretenida. ¿Por qué? Porque el Señor ha resucitado y es la razón de nuestro regocijo.

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