Palabras de vida y luz para hoy, 14 de mayo del 2023

Templos del Espíritu. El católico, el creyente, es templo del Espíritu. Es más, Dios habita en el corazón del creyente. Por esa habitación de Dios en el creyente, el católico se vuelve sagrado. Pero hoy en día el cuerpo es sometido a cirugías, implantes, e incluso a cambios de sexo. ¡Qué falta de respeto! Su condición de templo está siendo estropeado por los encantos que le propone es Estado, como si fuera una niñera que pretende entretener, divertir, emocionar, enseñar a besar, a tener sexo, a vestirse, a vigilar calorías y azúcares, a drogarse, a estar a la moda, etc. ¡Qué falta de respeto por el templo de Dios!

Vivir según el Espíritu. Si el creyente viviría según el Espíritu, no habría mentiras, borracheras, peleas, robos, prepotencias, corrupción y flojeras. Viviríamos en paz, concordia y armonía. Por tanto, el gran desafío para los creyentes es vivir según el Espíritu. Sin embargo, hoy en día se intenta vivir según los dictámenes de goce, del placer, la diversión, la emoción, los deseos y los caprichos. Criamos hijos tiranos y caprichosos, que han aprendido a vivir del esfuerzo de otros a cualquier precio.

El sueño de Dios. Si viviéramos una vida en paz, armonía y concordia, no necesitaríamos de policías, cárceles, ni jueces ni abogados. El sueño de Dios estaría cumplido. Pero no, vivimos como si fuéramos enemigos, desconocidos, huérfanos, desentendidos de nuestros principios, del hecho de ser hijos/as de Dios… Por esas razones, el sueño de Dios parece quedar frustrado al no vivir de acuerdo con nuestra condición de ser.

Todo esto nos pasa porque creemos que batallamos solos, sin nadie a nuestro lado, al no valorar la entrega de Jesús ni la fuerza de su Espíritu en nosotros. Si eso es lo que creemos, seguramente que naufragaremos, nos rendiremos y nos perderemos. Pero, hoy nos dice el Señor: “Yo rogaré al Padre, y Él les dará otro Paráclito, para que esté siempre con ustedes”. Esa es la promesa de Jesús y, ahí, reside la razón de nuestra fe. Aunque nos insulten, aunque nos escupan, quemen y pinten nuestros templos, nos golpeen, se burlen de nuestras creencias, hormonicen y mutilen la sexualidad de nuestros niños, allí hemos de estar firmes en la lucha, pues “es preferible sufrir por hacer el bien que por hacer el mal”. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Publicaciones recientes

recentposts

Publicaciones aleatorias

randomposts