Palabras de vida y luz para hoy, 21 de mayo del 2023

 La vida cristiana. La vida de Jesús no acabó en su pasión y muerte, sino en la ascensión al cielo, donde vive glorioso por toda la eternidad. Por eso, los católicos creemos que nuestra vida no termina aquí sino en la mansión eterna del cielo, tal como sucedió con Jesús. Esto implica, que nuestra vida ha de ser un ascenso constante: de la flojera a la dedicación esmerada, de la enfermedad a la salud, del pecado a la gracia, del odio al amor, de la condena al perdón, de la oscuridad a la luz, de la ignorancia a la sabiduría, del analfabetismo al conocimiento, aunque por esto no nos acepte el mundo.

Hacer discípulos. Es una responsabilidad que tenemos: “hacer discípulos, enseñándole a cumplir sus mandatos”. Hay muchos papás y mamás que enseñan sus primeras oraciones a sus hijos; dando buenos consejos a los hijos y a los amigos. En otras palabras, estamos cumpliendo el mandato de Jesús. Eso hizo conmigo el P. Alfredo en la ciudad de Santa Cruz.

No estamos solos. La promesa de Jesús es que “Él estará con nosotros, hasta el fin del mundo”. Hemos de confiar en su compañía y presencia. Hay alguien que está peleando, luchando, batallando contigo en la vida. Saber que alguien está contigo en la lucha, te hace fuerte. “Lo que no te mata, te hace más fuerte” (Nietzsche). De ahí la convicción paulina: “si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros?”. Esa convicción hemos de fortalecer en este día de la Ascensión de NSJ. Hoy también celebramos la Jornada de los MCS. Sin embargo, cabe reflexionar que el periodista que tiene presente a Dios en su vida hoy, no estará comprometido con el afán de echar más leña al fuego, con su actitud sensacionalista en nombre de la verdad.

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