Palabras de vida y luz para hoy, 09 de julio del 2023

Después de una presentación, una mujer le preguntó al médico y conferenciante Mario Alonso Puig: "por qué las personas tropezamos 100 veces en la misma piedra". Él contestó: "por falta de humildad. Pues conozco grandísimas personas que tienen un humildad aplastante". La mujer interrumpió: "Cuál es la característica de una persona humilde". El conferenciante, explicó: "por un lado, una persona humilde es aquel que ha conservado la mentalidad de estudiante, es decir, está dispuesta a aprender. Por otro lado, una persona humilde es aquel que cuando comete un error no echa la culpa a nadie, más bien busca las causas y se enfoca en las soluciones". 

Por eso, lo contrario de la humildad es la soberbia. La soberbia mata a los hombres. De ahí que las personas soberbias son las que no quieren aceptar las cosas tal como son, sino que quieren que las cosas se ajusten a ellas, a sus gustos, deseos y caprichos. En cambio una persona que está dispuesta a prender: se deja asesorar, pregunta, pide ayuda y se deja ayudar. 

De ahí que conviene considerar la siguiente metáfora: "la vida se vive en plenitud, cuando el que pilota la vida es la conciencia, y de copiloto va el ego; pero cuando el que pilota la vida es el ego, y la consciencia va de copiloto, puedes tropezar 100, 1.000, 10.000, 100.000 veces, y nunca aprenderá".

Por eso la 1a lectura dice: "Alégrate..., que viene tu Rey, humilde y victorioso, montado en un asno". Ese Rey humilde, fue la imagen de Jesús que, en el Evangelio, dice: "aprendan de mí que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán alivio". Por tanto, la invitación que nos hace Jesús es a ser humilde a la hora de asumir nuestra tarea, esto es a: tener la actitud de estudiante (dispuesto a aprender) y cuando se comete error no echar la culpa a nadie. Si esto hacemos, habremos entendido la lección de Jesús sobre la humildad.

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