Por eso, lo contrario de la humildad es la soberbia. La soberbia mata a los hombres. De ahà que las personas soberbias son las que no quieren aceptar las cosas tal como son, sino que quieren que las cosas se ajusten a ellas, a sus gustos, deseos y caprichos. En cambio una persona que está dispuesta a prender: se deja asesorar, pregunta, pide ayuda y se deja ayudar.
De ahà que conviene considerar la siguiente metáfora: "la vida se vive en plenitud, cuando el que pilota la vida es la conciencia, y de copiloto va el ego; pero cuando el que pilota la vida es el ego, y la consciencia va de copiloto, puedes tropezar 100, 1.000, 10.000, 100.000 veces, y nunca aprenderá".
Por eso la 1a lectura dice: "Alégrate..., que viene tu Rey, humilde y victorioso, montado en un asno". Ese Rey humilde, fue la imagen de Jesús que, en el Evangelio, dice: "aprendan de mà que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán alivio". Por tanto, la invitación que nos hace Jesús es a ser humilde a la hora de asumir nuestra tarea, esto es a: tener la actitud de estudiante (dispuesto a aprender) y cuando se comete error no echar la culpa a nadie. Si esto hacemos, habremos entendido la lección de Jesús sobre la humildad.

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