Palabras de vida y luz para hoy, 13 de julio del 2023

San Enrique creció bajo la dirección e instrucción de san Wolfgan, obispo de Ratisbona. Una noche, después de la muerte de su maestro san Wolfgan, soñó que este escribía en una pared un aviso que decía: "DESPUÉS DE SEIS". Él comprendió que iba a morir dentro de seis días y se preparó con fervor para bien morir. Pero como no pasó nada, pensó que se trataba de seis meses. En esos seis meses se dedicó a lecturas santas, limosnas, ayuda a los pobres, etc. No obstante, tampoco ocurrió nada y pensó que iba morir después de seis años. En esos años se dedicó a la piedad, caridad, instruirse con mayor intensidad. 

Después de aquellos seis años, fue nombrado Emperador. De modo que toda esa anterior preparación le sirvió para ejercer ese cargo.

Estando de Emperador, se ganó la simpatía de todos... En una ocasión, cuando un empleado le pidió que regañara a otro por haber hecho algo, el emperador le contestó: "Dios no me dio la autoridad para hacer sufrir a la gente, sino para tratar de hacer el mayor bien posible".

Vayamos donde vayamos, tenemos la tarea de anunciar el Reino de Dios, llevar la paz y, como diría san Enrique, hacer el mayor bien posible a las demás personas y no a hacer sufrir a otros.

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