Hoy en dÃa somos muy aficionados a las pelÃculas de terror que contienen fantasmas, duendes, sombras, etc. Esa costumbre nos ha hecho susceptibles de proyectar nuestros pensamientos en su equivalente fÃsico. Pero, curiosamente, esas cosas que se nos aparecen, no ocurren durante el dÃa sino durante la noche. Los discÃpulos se asustaron al ver a Jesús, pues pensaron que era un fantasma. Pero el Señor les dijo: "Soy Yo, no tengan miedo". No se trataba de un fantasma.
Para comprobar, Pedro va caminando hacia Jesús, comienza a hundirse y suplica: "Señor, sálvame". El Señor hace que se calmen las aguas y dice a Pedro: "¿Por qué dudaste, hombre de poca fe?". Entonces Pedro confiesa: "¡Verdaderamente, Tú eres el Hijo de Dios!".Nosotros, en vez de alimentar el terror, el miedo, la manipulación de nuestras emociones, viendo pelÃculas de duendes y fantasmas, o jugando Wija, tenemos la responsabilidad de alimentar nuestra fe y proclamar que "Jesús es el hijo de Dios". Eso es más importante que cualquier otra iniciativa mundana y sin Dios. No tengamos miedo de hablar de Jesús, de Dios, de MarÃa nuestra madre y de los santos/as de nuestra Iglesia donde sea que nos encontremos, porque el Señor nos dice claramente hoy: "No tengan miedo".

No hay comentarios:
Publicar un comentario