Palabras de vida y luz para hoy, 09 de agosto del 2023

Aldarico era un señor feudal que gobernaba Alsacia, una provincia de Francia en el siglo VII. Deseaba tener un hijo varón, pero le nació una hija, y ciega. Entonces, la expulsó de su castillo y la niña fue a parar en un convento de religiosas. Allí, la monjas la educaron lo mejor posible en la religión católica a pesar de sus limitaciones.

La niña crecía ciega, pero un día fue un obispo santo (invitado por las hermanas) y la bautizó con el nombre de Otilia (Luz de Dios). En el momento del bautismo, el obispo pronunció sobre ella: "Que se te abran los ojos de tu cuerpo, como se te han abierto los ojos de tu alma" y la niña recobró milagrosamente la vista. Ella es conocida como santa Otilia, patrona de Alsacia.

Al igual que aquel obispo santo, Jesús también hace un milagro a una mujer extranjera que, a pesar del rechazo, insiste y lo consigue. De hecho, Jesús termina alabando la fe y la perseverancia de aquella mujer: "¡Mujer, qué grande es tu fe. Que se haga como quieres tú!". Es que, "la audacia y la perseverancia logran guiar y llevar, a cualquiera, hasta a los éxitos más grandes e insospechados". Seamos perseverantes como aquella mujer extranjera, para lograr grandes éxitos en el camino de nuestra fe católica. 

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