Clara, siendo de una familia muy rica, se habÃa escapado de su casa. Sus hermanos, que eran ricos, fueron a buscarla. Ellos esperaban casarla con un hacendado millonario. Cuando la encontraron en el convento, quisieron llevársela a la fuerza. Ella se agarró de los manteles del altar que se rasgaron por tanta violencia. Cuando estaban a punto de llevársela, se descubrió la cabeza rapada y les dijo: "Por amor a mi Cristo Jesús he renunciado totalmente a todo amor por lo material y mundano". Entonces, su hermanos desistieron en llevársela.
Fue a vivir en la iglesita de San Damián de AsÃs, en una pobre y humilde casita, por recomendación de san Francisco. Arrastró con ella a su hermana Inés y a su madre. Allà le hicieron superiora de la comunidad. Se dedicó a la vida de santidad, oración, pobreza y penitencia con todas sus hermanas. No se cansó en insistir a sus hermanas que eran "espejo y ejemplo" para las generaciones humanas. Y, antes de expirar, dijo: "Gracias Señor porque me has creado". Asà Clara fue un vivo retrato de unión con Cristo a ejemplo de san Francisco.En ella se hizo realidad lo que Jesús dijo a sus discÃpulos: "Sin mi no podéis hacer nada". Confió tanto en Jesús que, en una ocasión, cuando todas ellas se vieron amenazadas por los mahometanos, Clara tomó la hostia consagrada en sus manos y, con ella, ahuyentó a aquellos hombres anticatólicos. Santa Clara de AsÃs, no dejes nunca de interceder por nosotros ante Dios, el "Padre de las misericordias".

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