ValdrÃa la pena preguntarnos: ¿quienes son los que mejor cumplen la voluntad de Dios? A veces somos creyentes solamente en el templo, en nuestras misas ponemos cara de beatos/as, pero, en realidad, no lo somos ni en el hogar, ni en el trabajo, ni en nuestras diversiones.
A menudo, la gente de hoy se parece a un padre de familia que dijo: "mi hijo ya está en el último año de Colegio. Tiene que aprovechar, es su último año. Ya puede tomar cerveza y salir a fiestas los fines de semana". El padre pagaba todo lo que se necesitaba para las fiestas. SolÃa decir a los compañeros de su hijo: "ya son jóvenes. Ustedes también ¡tomen! Un poquito de cerveza no les hará nada" —incitaba. Pero, cuando habÃa que colaborar al templo, simplemente se excusaba. ¿Saben qué sucedió después? Su hijo ahora es un alcohólico. Intentó presentarse al examen de la Universidad. No aprobó. Ahora, se dedica a beber. Ya tiene esos granos que los bebedores tienen en la cara. ¡Qué desgracia! Esta es la otra cara de nuestro supuesto catolicismo.Pero, todo es nos ocurre porque últimamente nos hemos vuelto muy arrogantes con relación a las sanas costumbres, a la moralidad, al buen comportamiento, al respeto, a los valores. Llenos de odio. Fosforitos. Pensamos que el dinero lo va a arreglar todo. Pero no es asÃ. Entonces, ¿quienes cumplen la voluntad de Dios? Los que se apartan del mal (el malvado si se aparta del mal, va a preservar su vida), los que están dispuestos a cambiar (el hijo que dice primero ¡no! pero, después de arrepentirse, va; los publicanos y las prostitutas) y los que tienen los mismos sentimientos de Cristo (los humildes). En cambio, los arrogantes, los caprichosos, los que se creen poderosos, los soberbios, los de corazón de piedra, los viciosos, se van a perder, por su falta de humildad y discernimiento. ¿Entre quienes estás tú? ¿Entre los primeros o los segundos?

No hay comentarios:
Publicar un comentario