Sin embargo, si uno quiere verdaderamente transformar su vida necesariamente tiene que aceptar su lado amargo, el lado del sacrificio, trabajo, esfuerzo. Siempre se termina prefiriendo una vida fácil. Pero, no. Se trata de cargar la cruz, cueste lo que cueste. Hay que pasar por la penitencia, hay que purgarse por dentro, no hay de otra.
Asà también sucedió con San Jerónimo (nombre sagrado). El leÃa mucho a los clásicos: Virgilio, Cicerón, Homero, Platón, entre otros. Pero, Jesús le dijo en sueños: "el que lee libros paganos no es católico. El verdadero católico lee la Biblia". Comprendió el mensaje de Jesús y, como penitencia, estudió la Biblia. Se dedicó tanto a la Biblia que ni siquiera tenÃa tiempo para comer ni dormir. Y asà tradujo del hebreo y griego al latÃn (Vulgata). Por medio de un arduo estudio de la Sagrada Escritura, se transformó a sà mismo en un gran santo. Nosotros también hemos de trabajar mucho para alcanzar la santidad.

No hay comentarios:
Publicar un comentario