La fórmula exacta de la vida cristiana, en referencia a los demás, es: poner al servicio de nuestros hermanos y hermanas los talentos y dones recibidos de Dios.
Esto implica, por un lado, vivir agradecidos, en sintonÃa con lo que dice Miguel de Cervantes: "De bien nacidos es ser agradecidos". Por otro lado, implica también la tarea de poner al servicio de los demás nuestros talentos y dones, en sintonÃa con lo que dice santa Teresa de Calcuta: "Quien no vive para servir, no sirve para vivir".En ese entendido, gratitud significa reconocer la generosidad ajena o la generosidad de Dios para con nosotros, y responsabilidad significa trabajar para retribuir a Dios por los dones que nos dio y a los demás por el servicio que nos han brindado. Esa ha de ser la caracterÃstica propia de cada cristiano.
La gratitud y la responsabilidad, nos ayudarán a multiplicar aquellos bienes y dones que hemos recibido de Dios en el ciento, el sesenta o el treinta por ciento, como garantÃa de ser dignos del Reino de Dios.

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