Cierta vez le preguntaron a una barra de acero para ver si era la más fuerte de todo el mundo. La barra de acero contestó que no. Dijo: el más fuete es el fuego... Preguntan lo mismo al fuego, agua, al sol, a la nube, a la montaña, al hombre, a la muerte y, ésta, contestó: hace más de 2000 años, yo lo maté, pero al tercer dÃa resucitó. Jesús es el más fuerte.
Asà debió de ser Dios para JeremÃas, el más Fuerte, que arde como fuego abrazador en su corazón y por Él se dejó seducir. Dios, superó en fuerza a JeremÃas a quien no le quedó otra que ofrecerse. Por eso, san Pablo invita a ofrecerse a sà mismos como vÃctima viva, santa, agradable a Dios. En eso consiste el mayor culto, la mayor liturgia, ofrecerse a sà mismo.Jesús dice: "el que quiera seguirme, que renuncie a sà mismo, que cargue con su cruz y me siga. El que quiera salvar su vida, la perderá; el que pierda su vida, la encontrará. ¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero y perderse?". La vida tiene sentido solamente si se sacrifica, trabaja y se esfuerza por los demás. Ese esfuerzo es susceptible de ser recompensado. En otras palabras, hay que perder para ganar.
Un abuelo y su nieto, al salir de casa, al ver un terreno baldÃo, lleno de basura, y otro lleno de jardines y casas, dijo al muchacho: asà es la vida. El terreno baldÃo se llena de cosas inservibles y el terreno útil se llena de cosas bonitas. El muchacho le preguntó: ¿qué quieres decir abuelo? El anciano contestó: quiero decir que una vida ociosa, propio de un vago, recoge todo lo malo e inútil. En cambio, en el hombre trabajador no hay lugar para los vicios, tonterÃas y maldades. Desde entonces, el muchacho se esforzó para ser laborioso y a aprovechar muy bien su tiempo. Es trabajando, es gastando la vida por una causa noble como uno se transforma en una persona de bien. ¿A quien te pareces tú? ¿A un hombre trabajador o a un vago?

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