¿Se acuerdan de la historia donde una enfermera le dice a un periodista inglés: lo hago por amor, cuando el hombre le habÃa preguntado que lo que ella hacÃa no lo harÃa ni por un millón de dólares? El amor, un amor entregado, fue la que dio autoridad a la enseñanza de santa Teresa de Calcuta, cuya memoria celebramos hoy.
Jesús, también le daba autoridad a sus palabras con sus obras, pues dice el poeta: "obras son amores". Sus palabras tenÃan autoridad sobre los demonios o los males de este mundo. Por eso, increpó con autoridad al demonio que esclavizaba a aquel hombre: "¡Cállate, sal de él!". El demonio fue expulsado y el hombre quedó libre.Hoy, el ejercicio de autoridad lamentablemente está secuestrado por el autoritarismo. De un tiempo a esta parte, los especialistas engañaron a la humanidad diciéndoles que papá o mamá debÃan hacerse amigo/a de sus hijos. Nada más engañoso que eso. Esa fue la razón del por qué el ejercicio de autoridad en el hogar se nos fue de las manos. Sin embargo, los creyentes hemos de reivindicar esos efectos (el auténtico ejercicio de autoridad) respaldando nuestras palabras con nuestras acciones de cada dÃa. O sea, con el ejemplo de vida, porque dice el dicho: "las palabras enseñan, pero el ejemplo arrastra". Que santa Teresa de Calcuta, que se inspiró Jesús, sea para nosotros un motivo para amar sin medida a nuestros semejantes.

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