Un día, estando reunidos, Dios les dijo: "abandonen lo mundano, para dedicarse a la santidad". Ellos le hicieron caso: "vendieron sus bienes, repartieron el dinero a los pobres" y se fueron al monte Senario a rezar y a hacer penitencia para santificarse. Esa idea surgió en ellos el 15 de agosto, fiesta de la Asunción de la Santísima Virgen María. De ahí su nombre: "Siervos de María" o "Servitas".
Es lo que le ocurrió a Leví, el cobrador de impuestos, a quien Jesús le dijo? "¡Sígueme!". Leví, dejó todo y lo siguió. Aunque este hombre no era muy querido por todos, el Señor le llamó y Él lo siguió. Nosotros también hemos de permanecer atentos a la llamada de Dios, como los 7 santos fundadores y como Leví pues, aunque somos pecadores —como Él no vino a llamar a justos sino a pecadores)— su Iglesia nos sigue necesitando. Estemos siempre dispuestos a seguir al Señor para difundir su mensaje.

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