El padre de familia es el sacerdote del hogar. Cuando este ora a Dios, por la oración se convierte en un muro de protección para toda la familia. Será como un muro de contención o una coraza donde todos los males se estrellarán. Pero, el dÃa en que él no ore, toda la familia estará desprotegida y expuesta a cualquier peligro.
Sucede como en la guerra. No se envÃa mujeres y niños al frente de la batalla sino que van los hombres. La madre y los hijos siempre estarán en la retaguardia, porque ellos representan la continuidad de la vida. El futuro depende ellos. Por eso, su fragilidad y su vulnerabilidad, exige que el hombre vaya al frente para protegerla. Pues la vida ha de ser protegida. Con la vida del creyente sucede lo mismo, pue su vida es básicamente una batalla contra el mal. Por eso, el creyente necesita orar fervientemente para ser fuerte.Por tanto, todo sacerdote del templo o del hogar, tiene significado solamente por su espÃritu de lucha contra los males de este mundo. De ahà las razones de Jesús: "¡Quitad eso de ahÃ. Es la casa de mi Padre. No la convirtáis en un mercado!". Y a latigazos los expulsó del Templo. Esto es el CELO de Jesús POR EL TEMPLO DE DIOS. Asà se cumple la Escritura: "el celo por tu Casa me consumirá".
AsÃ, aquellos que oran y cumplen los mandamientos de Dios, serán fuertes en la batalla para defender la Casa de Dios. Los que piden milagros (judÃos) y los que confÃan en su inteligencia (griegos), en este tiempo, representan a los padres permisivos y cómplices de la indisciplina y el desorden de los hijos. Padres que han dejado de ejercer su autoridad: que no dejan que se frustren, realizan tareas de sus hijos, felicitan cuando sus hijos hablan malas palabras, enseñan a no saludar, dan todo lo que les piden y se consuelan diciendo: "son niños después de todo". Por eso es necesario recuperar la figura de la Casa de Dios, que es el hogar, el templo, el corazón del creyente, donde Dios habita y el sacerdote es el padre de familia, que tiene la obligación de defenderla mediante la oración y el ejercicio de autoridad. ¿Cómo estamos en esa batalla? Depende de ti.

No hay comentarios:
Publicar un comentario