Entre los que fueron condenados al martirio estaban Perpetua (una joven madre) y Felicidad (que estaba esperando un hijo). Junto a ellas fueron también condenados tres diáconos. El emperador habÃa determinado que los tres hombres serÃan echados a las fieras del circo y las dos mujeres serÃan amarradas y echadas ante una vaca furiosa para que las destrozara. Los primeros murieron devorados por las fieras y, las segundas, por no querer llevar el atuendo de las religiones paganas, fueron condenadas a la muerte.
Después de haber sino corneadas por la vaca furiosa sin ninguna misericordia, fueron ejecutadas a petición del pueblo cruel. A Felicidad le cortaron la cabeza de un machetazo y a la Perpetua también, aunque con cierta dificultad. Asà estas dos valientes mujeres, jóvenes esposas y madres, entregaron su vida por proclamar su fe en Jesucristo y por la Religión Católica. A pesar de los ruegos de sus familiares, ellas eligieron ser cristianas para siempre renunciando a la felicidad del hogar por el Reino de Dios.

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