Un remedio formidable dado por Dios a sus hijos es "saber descansar", que equivale a "guardar el sábado". Por eso, insiste Dios: "guarda el dÃa sábado, santificándolo como el Señor tu Dios te ha mandado". Einstein también advirtió: "mi secreto para poder rendir es este: trabajar mucho, callar la boca y... descansar a tiempo". La persona cansada es una persona malgeniada y, una persona malgeniada, echa por los suelos las buenas relaciones con los demás.
Por tanto, descansar a tiempo es un requisito fundamental para tener buenas relaciones con los demás y con Dios. Porque de esto depende:El cuidado del tesoro de la fe. San Pablo dice: el tesoro de la fe en Cristo, lo llevamos en "vasijas de barro". La fragilidad del barro implica una responsabilidad alta de cuidado.
Guardar el DÃa del Señor. El dÃa del Señor hemos de guardar quizás como los judÃos. Esto quiere decir: está lloviendo, a la Misa; está haciendo frÃo, a la Misa; mi equipo está jugando, a la Misa; está dando mi novela, a la Misa. Es decir, ningún pretexto es válido para desentenderse del DÃa del Señor.
Dedicarse a los demás significa también "curar en sábado". Por tanto, no se trata de guardar por guardar el sábado, por simple rigidez, sino que si "el sábado es para salvar una vida" quiere decir que hay que "estar siempre dispuestos para hacer el bien" incluso en dÃa feriado. Hay que ser como Santa Catalina, quien solÃa preguntarse antes de dormir: ¿hoy hice algún bien a alguien? Gracias a esta pregunta y el encuentro con Jesús en sus sueños cambió su vida. Por eso dice san Juan Crisóstomo: "en el Libro de Cuentas de la Eternidad están anotados todos los pecados. Pero hay un medio para irlos borrando: dando limosna a los que pasan necesidad". De manera que está en nuestras manos borrar nuestros pecados con el borrador del buen genio, el buen trato, la sonrisa, el afecto, el cariño, la ayuda pronta y oportuna, el perdón, la solidaridad, la Misa, del rosario, la visita a los enfermos, etc.

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