Pero ninguna de esas proyecciones le ha funcionado, porque los planes de Dios son distintos al de los nuestros. Debido al alto contenido vanidoso de aquellas proyecciones humanas, Jesús les dice: "en la vida eterna ni los hombres se casarán ni las mujeres serán dadas en matrimonio".
Por tanto, proyectarse una realidad hipotética según nuestros deseos y caprichos es "vanidad de vanidades". Es una ocupación inútil. En cambio, lo loable es aprovechar el dÃa a dÃa, las 24 horas del dÃa, los 7 dÃas de la semana, los 30 dÃas del mes, los 365 dÃas del año, para ser la mejor versión de uno mismo... sin olvidar que somos hijos de Dios y estamos llamados a compartir su gloria. ¿Por qué? Porque "Dios no es un Dios de muertos sino de vivos".

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