Las ideologÃas actuales están corroyendo con sus discursos a las instituciones que representan la historia, tradición y la cultura humanas. Cuando uno dice que las mujeres y los hombres no son iguales, ellos nos catalogan como quienes tenemos discursos de odio y discriminación. Dicen que los niños no pueden votar, pero pueden cambiarse de sexo u hormonizarse.
En estos dÃas dijeron, en los medios más importantes, que "las matemáticas son racistas" (porque según ellos 2+2=000, menos 4), porque ellas tienen sentimientos y odian. Todos los que representamos una amenaza para las supersticiones actuales, somos odiadores seriales. Asà es como sus representantes están en contra de las ciencias como la anatomÃa y la biologÃa. Si usted está estudiando biologÃa, por ejemplo, según ellos, eres una homofóbica u odiadora.
Las ideologÃas se parecen a los demonios que atontan, estupidizan, idiotizan a las personas —a costa de repetir slogans, frases y descalificaciones ad hominen (contra el ser humano)— tal como lo estaban los dos endemoniados ante Jesús: taimados o poseÃdos por el mal. Por tanto, ante las ideologÃas y los demonios, nosotros los creyentes, hemos de actuar con firmeza y determinación, para expulsarlos por medio de la fe, la razón y la ciencia. Hay que decirles como Jesús: "¡Vayan allá!", al mundo de los flojos, los mediocres, los resentidos, los pervertidos, los taimados, al lugar donde les corresponde. En eso ha de consistir nuestra actitud, en deshacernos de los demonios de este tiempo que están atentando contra nuestra fe y nuestra cultura católica y cristiana.

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