El empoderamiento femenino de las mujeres de hoy están por los cielos. Por ejemplo: que son merecedoras de todo, que son hermosas, reinas, que necesitan colmar sus necesidades de esto, de esto y de esto, hasta el infinito. Sin embargo, a lo único que esto está llevando es a una actitud soberbia, llenas de ego. Por eso ellas están muy empeñadas en que los que tienen que deconstruirse —con terapias y otras cosas— son los varones para amoldarse a sus necesidades y exigencias. Pero esto no va a ocurrir.
Jesús mismo, dado que ellas son emocionales, las incluye, porque —en la vida, para realizar una tarea— se necesita la emoción pero no en demasÃa. Porque lo emocional, tiene el poder de perjudicar los objetivos que conducen a la realización de un Proyecto.De modo que, para realizar un Gran Proyecto se necesita algo de emoción (o sea, de la energÃa que fortalece interiormente a las personas y que eso solamente la maternidad la puede dar) pero también es necesario ser tremendamente lógico (por lo duro que es a veces la vida y eso la da la paternidad), que no depende de la emoción sino de una toma de decisión concreta. Por tanto, si hemos tomado la decisión de seguir a Jesús, a nosotros como creyentes, nos toca ser firme en los datos empÃricos de lo que significa ser varones y mujeres, ser fuertes en nuestras convicciones, decisiones, opciones, elecciones que hemos hecho en la vida. De esa toma de decisión y la fortaleza de nuestras convicciones, depende nuestra felicidad o desgracia.

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