Un dÃa me preguntaron: ¿por qué hace las obras que hace pues, en el fondo, ni siquiera son para usted? ¿Padre, cuánto gana? La gente percibe las cosas a su modo y estilo. Pero, muchas cosas se pueden hacer sin ganar necesariamente un sueldo.
Por eso, a aquellas preguntas, yo les respondÃ: "El Convento y el Colegio, son bienes que Dios me a confiado por un tiempo. Ahora bien, lo que a mà me toca es multiplicarlos y, cuando llegue la hora de devolver, devolveré multiplicado por lo menos al sesenta o al ciento por uno".Eso debe ser siempre la perspectiva de un creyente. Porque un creyente es como una tierra fértil, donde cae como una semilla la palabra de Dios. Entonces, los multiplica y —cuando llegue la hora de devolver— devuelve multiplicado los bienes. A la hora de multiplicarlos, hay que ser capitalistas y no socialistas. Porque los primeros, buscan y encuentran la forma de multiplicarlos y los segundos solamente solamente se dedican a destruirlos.
Perseveremos en la multiplicación de los bienes que hemos recibido de Dios y seremos objeto de las abundantes bendiciones y gracias de Dios. "Porque al que tiene se le dará más y al que no tiene, aún lo que cree tener, se le quitará".

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