A nosotros nos cuesta perdonar. La memoria, en ese sentido, siempre nos juega una mala pasada. En vez de utilizar bien la memoria, utilizamos para no olvidar las ofensas que otros nos hacen. Pero, Dios no actúa como nosotros. Él "es generoso para perdonar". No lleva cuenta de nuestros pecados. Los olvida, porque su amor y su bondad son grandes, como la de una madre.
Es que para Dios, a pesar de nuestros pecados, siempre seremos su pequeño, su niño, su preferido. Por eso la pregunta: "¿por qué te molesta que yo sea bueno?". Dios es diferente a nosotros. Él es asÃ, simplemente generoso. ¿Qué es ser generoso? Ser generoso es hacer más agradable la vida de alguien. ¿Cómo puedes hacer más agradable la vida de alguien? Dando cosas, tiempo, prestando atención, perdonando, escuchando, saludando, trabajando con entrega, etc.HabÃa un rey que necesitaba construir un gran palacio y encargó a uno de sus hijos para que construyera. Después de recibir los fondos, el hijo dijo: "Lo voy a hacer, pero con un material de mala calidad. Y el dinero que sobre, será para mis ahorros". Después de haber terminado, le entregó a su padre. El padre, tomo las llaves y, a su vez le devolvió, diciendo: "hijo, te entrego el palacio que construiste. Es para ti. Esta es tu herencia".
Es decir, cuando eres generoso, en el fondo, eres generoso contigo mismo. Todo lo bueno que haces, rebota en favor tuyo. Por lo tanto, si queremos que Dios sea generoso con nosotros, seamos generosos siempre en todo lo que hacemos.

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