La fábula del ratón, la gallina, el cordero y la vaca, termina con una moraleja: "No seas indiferente a las necesidades de otros" pues tu suerte puedes ser más triste de lo que pienses.
Jesús da a sus discÃpulos "poder y autoridad para expulsar toda clase de demonios y para curar a los enfermos". Esto es, en otras palabras, para que sus discÃpulos no sean indiferentes a las necesidades de los demás. Asà lo comprendió también san Vicente de Paul, quien decÃa: "ser cristiano y ver afligido a un hermano, sin llorar con él ni sentirse enfermo con él; eso es no tener caridad; eso es ser cristiano en pintura". Eso quiere decir que el poder y autoridad que Jesús nos da, como discÃpulos, es para atender las necesidades de los demás.Por tanto, siendo discÃpulos de Jesús, consideremos las necesidades de otros como una oportunidad para progresar en la empatÃa, la solidaridad, la ayuda desinteresada, la caridad, la lucha contra el mal, y asà nos procuremos un pedacito de cielo en el Reino de Dios.

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