Palabras de vida y luz para hoy, 06 de octubre del 2023

Cierta vez, en una mina donde ya no rendía la explotación de mineral, los trabajadores la abandonaron. Pero, uno de ellos, quien aún tenía la esperanza y le quedaba algunos enseres con qué trabajar, comenzó a trabajar solito.

Después de mucho trabajo y tiempo, en uno de esos intentos, descubrió un beta de plata de alta ley. Entonces dijo para sí: "ahora sí, que nadie venga a decirme que esta mina no rinde. Es mi suerte. Yo la encontré". Y se llenó de orgullo.

Casi siempre nos ocurre así. Por las muchas cosas que sabemos lograr o conseguir, rápidamente nos enorgullecemos, ensoberbecemos, nos creemos autosuficientes, arrogantes e incluso caemos en el desconocimientos de Dios. Cuando esto sucede, lo que provocamos es la decepción de Dios. De ahí el lamento de Jesús: "¡Ay de ti Corozaín, ay de ti Betsaida! Si en Tiro y Sidón se hubieran realizado los milagros que vieron, se hubieran convertido"

Nosotros, en cambio, no nos hemos hecho católicos para decepcionar a Dios, sino para confiar en Él, amarlo, alabarlo y respetarlo como Él se merece. Confiar plenamente en Dios y trabajar para que todos vivamos como hermanos, sea para nosotros lo primordial en nuestra vida.

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