Por ejemplo, san Miguel Febres (1910), que nació con pies deformes, pero que de niño —un dÃa— observando el rosal del jardÃn de su casa, solÃa decir: "miren que hermosa es la señora que está sobre las rosas. Tiene un vestido blanco y un manto azul y me llama". Todos quedaron maravillados pues, después de esa visión, el niño se levantó y comenzó a caminar derecho. HabÃa sido curado por la Virgencita.
Desde ese momento, nuestro santo, desarrolló una gran inteligencia y el deseo de aprender siempre. Pues, al igual que de Jesús, se dice de él: "se dedicó a ser útil a los demás": dando clases, enseñando catecismo, atendiendo enfermos, estudiando idiomas y escribiendo libros, todo por seguir las huellas de Jesús. Nosotros, también, no dejemos nunca de hacer el bien y estar aprendiendo siempre para servir más y mejor a nuestros hermanos y hermanas.

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