El gran daño consiste en evitarles el sufrimiento y el sacrificio, Domingo 5 de Pascua, 28 de abril del 2024

San Pablo dice de sí que es testigo de la Resurrección de Cristo y por eso confiesa que "había visto al Señor en el camino". San Juan insiste en la necesidad de "amar con las obras y de verdad" a nuestros prójimos. En el Evangelio, Jesús hace notar que no es posible dar frutos "si no se permanece unido a Él como el sarmiento a la vid". 

Un profesor, para corregir a un estudiante díscolo y dejado, tuvo una gran idea: lo hizo sentar con uno de sus excelentes estudiantes. El dejado, tras un tiempo de estar sentado con él, mejoró muchísimo. Eso quiere decir que acercarse a Cristo por la fe, el amor y la oración significa algo semejante.

El secreto de la vida de Jesús, para ser fiel al Proyecto de su Padre, fue precisamente su comunicación continua con Él. Nosotros también hemos de mantener una comunicación contante con Dios. Pues, como se suele decir: "nada más inútil que la vida de un cristiano separado de Cristo", la "vid verdadera". Alejado de Cristo, la vida del cristiano sería como una madera seca, que nunca dará frutos.

Por tanto, primero, la tarea que nos toca es organizar la vida, el trabajo, la oración, el silencio, el estudio, incluso la diversión, de manera que no sea posible olvidarnos de Cristo. Segundo: que para no olvidarnos de Él no hemos de desoír la enseñanza de la pedagogía del sufrimiento, al que invita la Historia donde la muchacha cortó el capullo de la mariposa y no pudo echar vuelo.

El gran daño que se hacen a las generaciones nuevas, en especial, en las familias jóvenes y en ciertos educadores, es evitarles lo que cuesta el esfuerzo y el sacrificio, y los dejan sin las alas de la fuerza de voluntad para conseguir el éxito en la vida.

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