En cambio, Santiago era un tipo reservado y callado. Por eso, quizás, en su carta demuestra ser una persona preocupada por cuestiones más sociales, quizás un poco resentido con los ricos. En fin, ambos fueron apóstoles de nuestro Señor Jesucristo.
Lo rescatable de ambos es que confiaron plenamente en Jesús, aunque parece que le costó a Felipe. Lo cierto es que para ambos apóstoles Jesús se convirtió en el "el camino, la verdad y la vida". Eso es digno de consideración, incluso dieron la vida por Él. Así ha de ser también la vida cristiana y católica.

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